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Los grandes principios

El seguro de vida luxemburgués es un concepto de inversión que  combina la protección del seguro, la gestión del patrimonio y la planificación sucesoria, con arreglo a las reglas jurídicas y fiscales aplicables en el país de residencia del suscriptor.

El seguro de vida es…

  • Un instrumento patrimonial completo:  la estipulación a favor de terceros, característica del seguro de vida, permite designar con plena libertad el (los) beneficiario(s) del contrato. De esta forma, al redactar la cláusula de beneficiario, el suscriptor puede:

• privilegiar directamente a un heredero o un tercero (respetando la legislación del país de residencia del suscriptor);
• designar beneficiarios múltiples y/o sucesivos;
• designar niños todavía no nacidos;
• designar beneficiarios vivos o representados;
• fijar importes distintos según los beneficiarios.

  • Un instrumento eficaz de planificación sucesoria:  su marco jurídico específico, su reconocimiento europeo o internacional y su gran flexibilidad en cuanto a la designación de los beneficiarios, hacen del contrato de seguro de vida el instrumento por excelencia de transmisión del patrimonio y de planificación sucesoria. El suscriptor puede determinar el momento de la transmisión y el nivel de control que desea conservar sobre los activos que se van a transmitir.

Por lo tanto, el contrato de seguro de vida luxemburgués es  un instrumento particularmente adaptado para los clientes que deseen acceder a un panel de soluciones a la medida. Es la única fórmula de inversión que permite escoger el (los) beneficiario(s) en caso de fallecimiento, puesto que el capital se transmite fuera de la sucesión. Además, el seguro de vida se beneficia, en la mayoría de los países europeos, de un marco fiscal favorable.

Por último, se ofrece una amplia gama de soluciones financieras, la cual permite responder a los objetivos precisos de cada cliente, tanto si es mediante una asignación de tipo multivehículo (fondos externos), de un fondo interno colectivo, o de un fondo interno dedicado; en el marco de una gestión discrecional dirigida a una clientela privada.